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El libro “Cómo viven los mexicanos. Análisis regional de las condiciones de habitabilidad de la vivienda” de Alicia Ziccardi, se presentó en el Senado de la República

De izquierda a derecha: Alicia Ziccardi, directora del PUEC UNAM y Senadora María Elena Barrera Tapia, Presidenta de la Comisión de Vivienda.

La obra forma parte de la colección “Los mexicanos vistos por sí mismos. Los grandes temas nacionales” del IIJ-UNAM.

 El 18 de mayo se presentó en el Senado de la República, en el marco del Centenario de la Constitución de la República, el libro “Cómo viven los mexicanos. Análisis regional de las condiciones de habitabilidad de la vivienda” de autoría de Alicia Ziccardi, el cual es uno de los 26 libros que componen la colección “Los mexicanos vistos por sí mismos. Los grandes temas nacionales”, iniciativa del Departamento de Investigación Aplicada y Opinión, coordinado por la Dra. Julia Flores del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la UNAM.

La Senadora María Elena Barrera Tapia, Presidenta de la Comisión de Vivienda y Secretaria de la Mesa Directiva del Senado de la República, moderó la mesa y afirmó que cada volumen de la colección fue creado para aportar una deliberación seria y documentada sobre quiénes somos y cómo pensamos los mexicanos en el siglo XXI ante los grandes temas nacionales. Indicó que la UNAM, impulsora de esta iniciativa, “debe mantener su papel de conciencia crítica de la nación y continuar por la línea de análisis y debate sobre los principales problemas del país, aportando propuestas para su solución”. También reconoció el esfuerzo y dedicación de los 93 investigadores y 48 jóvenes asistentes que participaron en éste proyecto, así como al IIJ que se encargó de coordinar y materializar esta investigación. “Esta colección es una expresión del compromiso de la UNAM con la sociedad, la búsqueda del conocimiento y del saber, ya que cada uno de los volúmenes nos ofrece una oportunidad sin precedentes para conocernos y proyectar un mejor futuro para todos”.

La autora de este tomo precisó que la obra trata el tema de la vivienda desde las condiciones de habitabilidad y del entorno que prevalece en las distintas regiones del país, poniendo el énfasis en la calidad de la producción habitacional. El análisis fue realizado desde una visión multidimensional y retomó el Censo de Población y Vivienda para realizar un estudio comparativo con información censal de 2000-2010, la Encuesta Nacional de Vivienda 2014 de INEGI y la Encuesta Nacional de Condiciones de Habitabilidad y Vivienda que realizó el Área de Investigación Aplicada y de Opinión del IIJ UNAM en cuatro regiones del país: norte, centro, sur y la zona metropolitana del Valle de México.

En el libro identificó las condiciones de habitabilidad de las cuatro regiones mencionadas e incorporó las grandes diferencias regionales que existen en nuestro país. Destacó que a pesar de los esfuerzos realizados en casi todo el territorio, la región sur es la que enfrenta las condiciones más precarias: concentra los mayores niveles de hacinamiento, la tercera parte de los techos son de lámina y asbesto, 1 de cada 10 viviendas tienen piso de tierra, 6 de cada 10 no disponen de agua entubada en el interior y sólo 43 por ciento tiene drenaje conectado a la red pública. Por ello dijo, la política nacional de vivienda tiene muchos retos que debe enfrentar: el acelerado proceso de urbanización en México, la existencia de mayor demanda de vivienda, la transición demográfica y la modificación en las estructuras de los hogares, las limitaciones en el acceso a la vivienda como consecuencia del bajo salario de los trabajadores, de la precarización del empleo y del aumento de la pobreza.

La Dra. Ziccardi precisó que desde el gobierno de Vicente Fox ha habido una restructuración de la política de vivienda que favorece la producción masiva de vivienda, privilegiando la rentabilidad financiera. Los organismos de vivienda actúan como intermediarios financieros y como organizadores de la demanda. En este sexenio de Vicente Fox se registraron 4 millones 600 mil acciones de vivienda y en el sexenio de Felipe Calderón se duplicó ese número. Esta capacidad constructiva se tradujo en importantes resultados cuantitativos pero no se ha resuelto el problema. “El indicador más claro de los errores de esta política de vivienda es el elevado número de viviendas deshabitadas, en total 4 millones 900 mil y el incremento de la cartera vencida de los organismos”. Entre el año 2000 y el 2010 las regiones centro y norte registraron el mayor número de incremento de viviendas, pero es justamente allí donde existe la demanda más solvente y donde se produjo más vivienda, donde tenemos el mayor número de viviendas deshabitadas del país.

Concluyó que las políticas de vivienda no sólo deben estar articuladas por políticas y criterios económicos-financieros, sino además deben estar vinculadas a las políticas de planeación, de empleo y a las políticas de desarrollo urbano y territorial, las cuales se han debilitado estando a la espera que la recientemente creada Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) logre fortalecerlas. Considerar condiciones como la habitabilidad y la calidad, perspectiva de género, el énfasis en las desigualdades regionales y en particular en el sur donde está el mayor rezago, junto con una mayor rendición de cuentas de la acción de los organismos, las empresas y los desarrolladores inmobiliarios, son cuestiones centrales a tomarse en cuenta en la política habitacional del Estado.

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