Desigualdad urbana y sus efectos en los espacios públicos del Centro Histórico de Mérida

La académica Susana Pérez Medina, expuso las principales problemáticas del primer cuadro de esta ciudad en seminario organizado por el PUEC.

Invasión de los vehículos y el comercio ambulante, saturación de comercio, paisaje urbano deteriorado, transporte público deficiente y obsoleto, disputa de los distintos agentes con intereses económicos y políticos por apropiarse del espacio, incompatibilidad entre los distintos usos de suelo y marcadas desigualdades urbanas, son algunas de las problemáticas del espacio público del Centro Histórico de Mérida, así lo expuso la Dra. Susana Pérez Medina, del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (CINVESTAV) Mérida, del Instituto Politécnico Nacional.

Durante la sesión del 20 de febrero del seminario de los Centros Históricos de la Ciudad de México que organiza de manera permanente el Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad (PUEC) de la UNAM, la investigadora hizo un análisis de este centro patrimonial, sus dinámicas urbanas y los diversos agentes y conflictos que se generan entre ellos en el territorio. Para resolverlos propone hacer énfasis en la democratización y no en la exclusión; promover su apropiación para preservar los valores patrimoniales; la construcción de un proyecto colectivo y fortalecer el sentido de ciudadanía.

La académica expuso que el espacio público del centro histórico de esta capital no es homogéneo y en él, existen diversos conflictos entre los agentes y actividades, así como entre los sujetos patrimoniales. Además, las desigualdades estructurales se profundizan porque no hay interacción entre los diversos grupos sociales en el espacio público. Se ha perdido también la función habitacional en la zona por la fuerte actividad turística, generando conflictos con otros usos que hace inviables los menos rentables.

El centro se divide en el área de intenso comercio y la de servicios turísticos, la primera está comprendida por 30 manzanas con marcados límites físicos y virtuales, de las 137 que integran el primer cuadro; y la segunda, es la que concentra la inversión privada, los bares, hoteles, restaurantes y comercios; igualmente, es donde se ejerce la inversión pública para grandes proyectos como un centro de congresos, un espacio dedicado a la música, un corredor turístico y la recuperación de varias hectáreas de lo que fue una estación del ferrocarril.

La zona de intenso comercio es la más conflictiva debido a que hay más sujetos disputándose la apropiación del espacio público. Sobresalen los concesionarios de transporte público que han mantenido una estructura de operación obsoleta, disfuncional y costosa; los comerciantes establecidos agrupados en una cámara y los agremiados del comercio informal y de los mercados.

Uno de los mayores conflictos en el espacio público es la convivencia entre los peatones y los vehículos motorizados. De acuerdo a un estudio del Ayuntamiento de Mérida de 2016, el flujo de peatones en algunas calles alcanza las 12 mil personas durante tres horas por la mañana en jueves. Asimismo, 47 por ciento del total de viajes que se realizaron en la zona metropolitana, fueron en transporte público y más del 90 por ciento de ellos tienen como destino el centro de la ciudad. De la misma forma, la falta de espacios para los transeúntes la hacen una de las zonas más riesgosas para ellos, tan sólo en 2017 se registraron 1 190 accidentes en el primer cuadro.

Desde inicios de este siglo el patrimonio edificado ha sido revalorizado principalmente por la llegada de extranjeros a residir y adquirir inmuebles en el centro histórico. Esta revalorización también fue promovida por el financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en el 2012 para mejorar la imagen urbana con una inversión de 450 millones de pesos, fundamentalmente para la zona turística, que no fueron ejercidos en su totalidad por falta de acuerdo entre los actores.

El Centro Histórico de Mérida concentra un valor cultural, económico y patrimonial que debe ser preservado, principalmente para conservar su importancia simbólica, económica y la centralidad que ha tenido históricamente la urbe en toda la península.

En la sesión realizada en el Museo del Templo Mayor, se contó con la asistencia de Arturo Balandrano, funcionario de la Secretaria de Cultura; Carlos Salomón, experto en patrimonio; Xavier Cortés Rocha, y Alicia Ziccardi, académicos de la UNAM especialistas en centros históricos, quienes además integran el Comité Científico del seminario.

El Dr. Javier Delgado, director del PUEC, dijo que este seminario pretende traer soluciones y nuevas temáticas a la discusión de los centros históricos desde un enfoque interdisciplinario. Añadió también que los espacios públicos se han convertido en años recientes en un tema fundamental para la planeación de las ciudades por la amenaza de su ocupación. Sobre la ponencia, aseveró que la problemática de este centro es similar a la de muchos otros en ciudades mexicanas: invasión del espacio público por los vehículos, desbordamiento del comercio sin control, pérdida de la función de la vivienda y mala calidad del paisaje urbano.

La Dra. Susana Pérez, también impartió los días 21 y 22 del mismo mes, un curso-taller sobre Espacios públicos y parques recreativos desde un enfoque sostenible, en la Unidad Multidisciplinaria de la Facultad de Arquitectura de la Universidad, dirigida principalmente a alumnos de posgrado de Urbanismo de la UNAM.

 

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