- Las características urbanas influyen considerablemente en la salud y bienestar de las personas mayores, por lo es fundamental el enfoque territorial: Viviana García, Universidad de Valparaíso
- El envejecimiento poblacional y la urbanización son tendencias globales que demandan acciones coordinadas para garantizar que las personas mayores vivan con autonomía, salud, dignidad e inclusión: Lorena Martínez, El Colegio de Puebla
- El reto actual es propiciar ciudades adecuadas para crecer, vivir y envejecer de manera digna y respetuosa con nuestro entorno: Evangelina Montalvo, Universidad Autónoma de Tamaulipas
Ciudad de México, 3 de octubre de 2025. Ineludible replantear que nuestras ciudades y sus políticas públicas sean incluyentes y garanticen que todos sus habitantes vivan con calidad de vida, sin excluir a los adultos mayores, coincidieron especialistas en panel organizado por el Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad (PUEC).
En el marco de su seminario Ciudad habitable para todas y todos, reflexionaron acerca de la importancia de garantizar el derecho de las personas de la tercera edad a acceder, permanecer y disfrutar la ciudad, así como los diversos desafíos que enfrenta la población durante este periodo de la vida.
La Mtra. Viviana García Ubillo, de la Universidad de Valparaíso, Chile, destacó que las características urbanas influyen considerablemente en la salud y bienestar de las personas mayores, por lo es fundamental el enfoque territorial que considere su interacción con el entorno físico y social, su historia y los recursos personales.
Expuso que la esperanza de vida en Chile es de 81.8 años, la cifra más alta en la historia del país andino, lo que lo ubica entre las tres naciones más envejecidas de la región. De acuerdo al Censo de 2024, de las 16 regiones de Chile, Valparaíso tiene el índice más alto de vejez, y por su geografía, la movilidad de los mayores se ve limitada.
Igualmente señaló se debe diferenciar entre esperanza de vida y esperanza de vida saludable. El reto no es incrementar los años de vida, sino la calidad de la misma, sobre todo porque se sabe que los últimos 10 años son deficientes.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el envejecimiento saludable es el proceso por el cual se fomenta y mantiene la capacidad funcional de las personas, permitiendo su bienestar en la vejez.
García Ubillo es directora del Centro Gerópolis, un centro interdisciplinario de la Universidad de Valparaíso que colabora con la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud para trabajar en ecosistemas amigables con las personas mayores para promover su salud y calidad de vida, desde la gerontología ambiental, que plantea envejecer en el lugar y con el derecho a vivir en el lugar donde se han generado vínculos, servicios, redes de apoyo y en el que las personas se sientan seguras.
La experta fue designada por el gobierno de Chile ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) para el mecanismo de seguimiento de la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, instrumento que compromete a los Estados a realizar políticas enfocadas en defender y garantizar los derechos de los adultos y adultas mayores. El mecanismo de seguimiento permite dar cuenta a los Estados de cómo están garantizando esos derechos y generar propuestas. En este sentido, recordó que México ratificó dicha Convención en el 2023.
Si bien, en la Convención Interamericana no existe una ley específica que enuncie el derecho a la ciudad, hay derechos que se cruzan y establecen un marco normativo, remarcó la académica, como es el caso del derecho a la accesibilidad, la movilidad, la participación e integración comunitaria, a una vida libre de discriminación y el derecho a entornos seguros y adecuados.
Para la Dra. Lorena Martínez Zavala, de El Colegio de Puebla A.C., a pesar de que el aumento en la esperanza de vida es una victoria del ser humano, es irrelevante sin una buena calidad de vida. “Todos envejecemos, pero no todos envejecemos igual”, independientemente de esas condiciones, se debe garantizar un entorno que asegure el bienestar para todas y todos.
Desde mediados del siglo pasado, los derechos de las y los mayores ganaron espacio en la agenda de la Organización de las Naciones Unidas, la sociedad civil y las organizaciones no gubernamentales internacionales, induciendo a que los gobiernos coloquen en sus agendas el tema y diseñar políticas a favor de un envejecimiento activo y saludable.
“El envejecimiento poblacional y la urbanización son tendencias globales que demandan acciones coordinadas para garantizar que las personas mayores vivan con autonomía, salud, dignidad e inclusión”.
De acuerdo con el documento “Ciudades Globales Amigables con las Personas Mayores: Una Guía”, el diseño de estas debe eliminar barreras físicas en calles, edificios y viviendas; asegurar transporte público seguro, asequible y adaptado; mantener espacios públicos limpios, iluminados, seguros y bien señalizados; fomentar la vivienda asequible y adecuada; diseñar infraestructura que promueva la movilidad peatonal, la autonomía y la interacción social; así como información clara y legible, adaptadas a distintas capacidades perceptivas e intelectuales.
Martínez Zavala apuntó que el derecho a la ciudad de las personas mayores, es una extensión de un derecho fundamental que es tener una vida digna.
“De no llevar a cabo intervenciones urbanas inclusivas, se contribuye a la dependencia, el aislamiento y al deterioro físico y psicológico de la población de la tercera edad, lo que trae consigo un impacto económico y social en los Estados”, añadió.
Por su parte, la doctora Evangelina Montalvo, de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, expuso que el Índice de Envejecimiento en Tamaulipas ha ido en aumento desde 1990, pasando de 18.6 por ciento a 48.9 en el 2020, lo que ubica a esta entidad en el séptimo lugar con más personas de edad avanzada a nivel nacional.
La gerontología ambiental estudia al envejecimiento en relación con el contexto físico y social. Detalló que, en Ciudad Victoria, capital del estado, conforme las personas envejecen, ciertas áreas de sus viviendas quedan relegadas o en desuso debido a sus condiciones, por ejemplo, las mujeres habitan únicamente la planta baja porque viven solas.
La investigadora explicó que conforme las personas envejecen, pasan mayor tiempo al interior de sus viviendas, por lo que es importante la interacción social y el contacto con entornos que faciliten su inclusión, como la accesibilidad a los Espacios Verdes Urbanos (EVU), tales como jardines, espacios abiertos para el uso exclusivo de peatones, plazas y parques del barrio.
Sin embargo, en Ciudad Victoria hay un déficit de estos espacios verdes, además de las brechas en la calidad del equipamiento que amplía las desigualdades sociales, especialmente para este grupo de población.
Destacó la iniciativa Cuidadoras Casa por Casa para dignificar el trabajo de cuidados que ha recaído históricamente en las mujeres y el proyecto Centro Lazos del Bienestar, una estancia de día en el municipio de Tampico para procurar cuidados para el adulto mayor.
Envejecer en el lugar adecuado está determinado en buena medida por el apoyo familiar, los programas públicos sociales y asistenciales, así como las iniciativas privadas, por ello la importancia de la arquitectura y el urbanismo que favorezcan el lugar adecuado: “hacer ciudades desde la vivienda”.
Finalmente, Montalvo aseguró el reto actual es “propiciar ciudades adecuadas para crecer, vivir y envejecer de manera digna y respetuosa con nuestro entorno”.
La Mtra. Mariana Sánchez, secretaría de proyectos del PUEC y coordinadora del seminario, subrayó que “los adultos y adultas mayores deben poder ejercer su ciudadanía con toda la plenitud”, agregó además, las urbes al no estar pensadas para ellos, provoca que su calidad de vida se vea disminuida, por lo que hay que promover su autonomía.
