Espacio y derechos comunitarios

Una de las características de la capital mexicana es la pluriculturalidad, sin embargo, los pueblos y barrios originarios tienen poca visibilidad y existen conflictos urbanos generados por las diferentes configuraciones socioespaciales.

Esto se resaltó el pasado 12 de marzo de 2020 en la conferencia Espacio y derechos comunitarios, organizada por el Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad (PUEC) de la UNAM y la Secretaría de Pueblos y Barrios Originarios y Comunidades Indígenas Residentes (SEPI) de la Ciudad de México, con la participación del Dr. Mario Ortega Olivares, profesor-investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Xochimilco y la Antropóloga Nora Lorena Estrada González de la SEPI.

En la conferencia se resaltaron tres ejes fundamentales:

Tradición
En la Ciudad de México, son los pueblos y barrios originarios quienes representan esta diversidad cultural. Éstos se caracterizan por un fuerte lazo comunitario y su alta participación ciudadana. Entre los pueblos y barrios originarios destacan fenómenos y procesos socioculturales que muestran una tradición popular, indígena y campesina, los cuales tienen como vehículo las actividades religiosas, la gastronomía, diferentes usos del espacio público, entre otros. Un ejemplo de ello son las fiestas patronales que nos muestran una relación de reciprocidad que se convierte en un modo de convivencia entre los pobladores.

Conflictos urbanos socioespaciales: lo moderno frente a lo tradicional
El contexto de la ciudad, en su mayoría urbanizado, provoca que algunos sectores sociales no concuerden con los modos de vida de los pueblos y barrios originarios, lo que desata críticas acerca de los usos del espacio público, el ruido que generan las fiestas patronales o el tráfico producido por las procesiones. A menudo esta postura tilda como absurdo el destinar abundantes recursos para celebraciones patronales. Sin embargo, esta perspectiva no considera la historicidad de los pueblos y barrios originarios, ni advierte que las fiestas son solo una parte de sus valores socioculturales, tales como: preservación de zonas patrimoniales y ecológicas o privilegiar las relaciones comunitarias.

Pueblos y barrios, ejemplo de resistencia cultural
Los pueblos y barrios originarios se configuran con base a la apropiación del territorio que habitan. En esta apropiación se manifiestan diversos sistemas de valores que propician la cohesión social entre los pobladores originarios para enfrentar un contexto urbano neoliberal que no repara en sus esfuerzos por estandarizar a una sociedad tan diversa como la de la Ciudad de México. De esta forma, la devoción religiosa, los sistemas de cargos o las fiestas patronales, se nos presentan como formas de resistencia social que preservan y reproducen la diversidad cultural.

 

Relator: José Manuel Juárez Clavellina, alumno de la Licenciatura en Antropología Social de la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Iztapalapa. Becario del proyecto “Pueblos y Barrios originarios: Historia Viva en la Ciudad de México” del PUEC.

 

PUEC

Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad.
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